Dave Green y Andrea Urmston conectaron de inmediato cuando sus caminos se cruzaron mientras trabajaban en distintos puestos en el aeropuerto de Manchester, Inglaterra.

Ambos congeniaron tan bien que llegaban a terminar las frases del otro. Esa afinidad cobró sentido cuando descubrieron la verdad.

Dave era el hermano biológico de Andrea, pero había sido adoptado por otra familia cuando era un bebé.

«Temblaba, simplemente temblaba y el corazón me latía con fuerza», declaró Andrea a la BBC. «Por fin lo había encontrado. Es increíble».

En 2005, Dave administraba la estación de autobuses del aeropuerto y Andrea se encargaba del mantenimiento de las máquinas expendedoras.

Durante los dos años siguientes entablaron una gran amistad. Se enviaban mensajes de texto y hablaban por teléfono cuando no estaban en el trabajo.

Un día, durante una llamada, Dave le contó a Andrea algo que nunca antes había mencionado: había sido adoptado y su nombre de nacimiento era Stuart Proudlove.

«Me quedé paralizada y no pude hablar durante un minuto», dijo Andrea.

Su apellido de soltera era Proudlove y tenía un hermano que había sido dado en adopción antes de que ella naciera.

«No es un apellido muy común, así que tenía que ser él. Aparte de mi familia, nunca había escuchado ese apellido en ningún otro sitio», añadió.

De inmediato llamó a su madre, Susan, para verificar la fecha de nacimiento de su hermano perdido hacía tanto tiempo. Coincidían: 24 de marzo de 1966. Acto seguido, volvió a llamar a Dave.

«Le dije: ‘Tienes que ser tú, tienes que ser tú’, y añadí: ‘Necesito verte’, así que fui a buscarlo», relató Andrea.

«Hubo muchas lágrimas»

Mientras conducían hacia la casa de su madre, Dave se dio cuenta de dónde estaba. Transitaban por la ruta de autobús que él solía hacer antes de convertirse en supervisor.

Su antigua ruta pasaba justo por delante de la casa de su madre y de la escuela a la que había asistido Andrea.

Había estado a un paso de su familia biológica sin darse cuenta.

Susan describió el momento de conocer finalmente a Dave como algo surrealista.

«Hubo muchas lágrimas. Luego, simplemente nos abrazamos todos», dijo Andrea.

«No podía creer que hubiera logrado reunir a mi hermano y a mi madre; fue increíble».

La madre de Andrea le había contado cuando era pequeña que tenía un hermano.

Le dijo que lo habían dado en adopción y que había ido a parar a manos de una mujer encantadora que no podía tener hijos propios.

«De inmediato quise ir a llamarlo para que pudiéramos jugar», dijo Andrea.

Susan comentó que había intentado encontrar a su hijo con la ayuda del Ejército de Salvación, pero sin éxito.

Dave Green y Andrea Urmston abrazándose y sonriendo.
Pie de foto,«Me quedé paralizada y no pude hablar durante un minuto», dijo Andrea cuando descubrió la verdad.

«Le pregunté si podíamos ir a buscarlo», dijo Andrea. «Me explicó que no funcionaba de esa manera, así que le prometí que algún día lo encontraría».

Ahora, por fin, se reencontraban.

«Ella lo había deseado desde que tengo memoria», añadió Andrea. «Así que sí, se lo concedí».

En la repisa de la chimenea de la casa de Susan había una foto de Dave de bebé.

Sus padres adoptivos se la habían enviado a su madre biológica días después de la adopción.

La misma fotografía también había estado expuesta en casa de sus padres adoptivos.

Dave sabía desde los 10 años que era adoptado, porque sus padres adoptivos le habían enseñado los papeles.

Pero dijo que tuvo una infancia muy feliz y que nunca había tenido ningún deseo de encontrar a su madre biológica.

«No sentí la necesidad de buscarla ni de tener preguntas sin respuesta», añadió.

«Ganar la lotería»

Para los tres, haberse encontrado ha sido una experiencia que les ha cambiado la vida.

«Pasé de no tener mucha positividad en mi vida en aquel entonces a descubrir que mi mejor amiga era mi hermana», dijo Dave.

«Había encontrado a mi madre biológica y pude, en cierto modo, hacerla verdaderamente feliz. Y encontré una familia cuya existencia realmente desconocía».

Su madre falleció hace poco, pero ambos expresaron su alegría de que ella hubiera logrado reencontrarse con su hijo.

«Ella estaba desesperada por encontrarte, para asegurarse de que hubieras tenido una vida realmente buena», dijo Andrea.

Para Andrea, el reencuentro fue agridulce. Había anhelado encontrar a su hermano durante años.

«Por desgracia, mis padres se separaron, así que pasé por momentos muy difíciles sabiendo que Dave estaba ahí fuera, pero sin saber dónde».

Ambos relataron que ahora aprovechan al máximo el tiempo que pasan juntos, tras haberse mudado a vivir el uno con el otro al condado de Staffordshire.

Encontrarse mutuamente fue, según dijeron, como «ganar la lotería».

Redacción: BBC News Mundo