Hay derrotas en las que uno puede salir ganando.
El caso podría aplicar a la izquierda colombiana, que nunca había sido más fuerte pese a perder por estrecho margen las elecciones presidenciales ante el candidato de derechas, Abelardo de la Espriella, a finales de junio.
El aspirante de izquierdas, Iván Cepeda, se quedó a apenas 250.000 papeletas de su contricante. Consiguió 12,7 millones de votos por los 12,9 millones de su rival. Ambos fueron récord históricos.
Cepeda superó con suficiencia los 11,1 millones de electores que dieron el sí al actual presidente, Gustavo Petro, en la segunda vuelta de 2022.
Entonces Petro alcanzó la mayor votación nunca vista en Colombia.
Cuatro años después, el progresismo se quedó a las puertas de continuar su proyecto, pero superó con creces su empuje político.
El partido de Petro y Cepeda, Pacto Histórico, es la mayor fuerza en el Congreso con el que le tocará gobernar a De la Espriella.
Los 12,7 millones de votantes de Cepeda son un arma potente para hacer oposición a las políticas del presidente de derechas, quien deberá esmerarse para lograr consensos con un legislativo fragmentado y un pueblo dividido entre dos visiones antagónicas.
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Consolidación de la izquierda
Alejandro Chala, politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, señala que, pese a la derrota electoral, «se consolidó una apuesta progresista».
Es destacable, dado que no fue hasta 2022, con la victoria de Petro, que la izquierda llegó por primera vez al poder en Colombia.
Varios motivos retrasaron la prominencia de la izquierda en este país: un conservadurismo histórico, un «exterminio» sistemático de sus líderes durante décadas que incluyó el asesinato del padre de Cepeda, Manuel Cepeda Vargas, y estigmas surgidos del conflicto entre el Estado y las guerrillas izquierdistas.
Fuente de la imagen,Campaña de Iván Cepeda
Todavía hoy es frecuente escuchar a voces de derecha que dicen que «Cepeda era el candidato de las FARC», sin aportar pruebas, o que con la izquierda se corre el riesgo de que «Colombia se convierta en Venezuela», en referencia a la aguda crisis económica y política que sufrió este país bajo el chavismo.
«La izquierda siempre estuvo ahí, pero ahora salió del clóset», reflexionó para BBC Mundo León Valencia, analista y politólogo colombiano.
Quizá un momento clave para esa salida fue el estallido social ocurrido entre 2019 y 2021. Durante este, los manifestantes demandaron un nuevo modelo económico y más justicia social.
Varios analistas atribuyeron la victoria de Petro a su capacidad para recoger varias de esas demandas en su proyecto.
Ahora, cuatro años después y pese a que varias de las promesas de cambio de Petro quedaron en expectativas, la izquierda está reforzada aunque ya no ocupe la Casa de Nariño.
«Se consolidó un proyecto de unidad. Este experimento (el de la izquierda aglutinada en Pacto Histórico) es coherente y tiene premisas claras sobre el modelo del país en el futuro», opina Chala.
Dichas premisas apuestan por un Estado más fuerte, más reformas e inversiones sociales, huir de economías extractivistas y ser más incluyentes con la diversidad racial y territorial colombiana, entre otras ideas.
Son visiones antagónicas a las de De la Espriella, que propone menos Estado, menos impuestos y aprovechar el potencial minero-energético colombiano sin descartar prácticas controvertidas como el fracking.
Frustración y confrontación
Esa es una visión positiva. Otra lectura, según el analista Carlos Cortés, es la de «la frustración, porque les faltó muy poco para ganar».
Durante meses, Cepeda, con larga trayectoria en política, figuró como favorito en las encuestas.
Que en la recta final haya perdido su ventaja frente a un outsider como De la Espriella deja lecciones para la izquierda sobre qué faltó para ganar.
En la conversación asumió la responsabilidad del resultado, pero dijo haber presentado denuncias tras preguntársele sobre sus acusaciones a De la Espriella de una presunta compra de votos.
En varias ocasiones, Petro ha agitado la teoría del «fraude electoral» y repetido que Cepeda fue el verdadero ganador de las elecciones.
Ninguno de los dos ha hecho pública alguna prueba que refuerce sus argumentos.
Durante estos cuatro años la izquierda se caracterizó por el estilo personalista, muchas veces polarizante, de Petro.
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Cortés opina que estas posturas podrían complicar el futuro de la izquierda, especialmente si, ahora que deja la presidencia, Petro continúa con esta línea desde sus canales, donde acumula más de 11 millones de seguidores entre X e Instagram, por ejemplo.
Una de las críticas que acumuló la izquierda en campaña fue su reticencia para sumar y atender perfiles más moderados, de centro, que pudieron reforzar su posición.
«Hay que ver si enmendarán esos puentes para acercarse a esos sectores que, aunque varios apoyaron la candidatura de Cepeda a regañadientes, es un asunto que no veo resuelto», opina Cortés.
Por ahora parece un escenario improbable. Petro asumirá la dirección del Pacto Histórico y liderará la oposición junto a Cepeda.
Hasta el momento no han salido nombres que desafíen con fuerza ese liderazgo.
Cortafuegos a De la Espriella
Sacar reformas en el Congreso fue la principal piedra en el zapato para el mandato de Petro. Lo mismo podría sucederle a De la Espriella.
La composición del Legislativo apenas cambió entre las elecciones de 2022 y 2026. Sigue siendo fragmentado, sin mayorías claras. Tejer alianzas será fundamental.
De la Espriella destacó en campaña con un discurso polarizante y amenazante contra sus rivales políticos.
Apenas unas horas antes de las elecciones, su campaña emitió un comunicado que decía que «Colombia necesita un Congreso que entienda la gravedad del momento nacional».
Luego añadió que, si el Congreso traicionaba «el mandato ciudadano, se encontrarán con un gobierno de origen popular, con fuerza popular y con una conexión directa con millones de colombianos que ya no están dispuestos a seguir siendo ignorados».
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El escrito fue interpretado por oponentes como una prueba de fuerza ante posibles obstáculos en el parlamento.
Yann Basset, politólogo de la Universidad del Rosario, piensa que la fuerza de la izquierda supondrá «una oposición eficaz en el Congreso».
«Si De la Espriella intenta decretar a la fuerza legislaciones que reviertan las reformas sociales del gobierno de Petro, también se enfrentará a la posibilidad de una movilización fuerte en la calle e instituciones», añade el experto.
De la Espriella carece de mayorías automáticas en el Congreso. Su movimiento aliado, Salvación Nacional, solo cuenta con cuatro asientos en un Senado de 103 curules.
Aunque podría buscar y encontrar el apoyo de varios partidos de derecha en el Legislativo para varias iniciativas, las transacciones serán fundamentales.
«No está claro que pueda gobernar por decreto, como quizás intentaba antes de las elecciones. Ganó por un margen muy estrecho», dice Basset.
La izquierda, aunque quedó herida, está lejos de ser débil.
Cepeda lo sabe y ha avisado con la «desobediencia civil» si De la Espriella intenta comprometer o anular las llamadas conquistas sociales del gobierno de Petro en materias como el reparto de tierras y las reformas laborales y pensionales.
Redacción: BBC News Mundo




