Depresión y ansiedad son algunos de los síntomas silenciosos entre jóvenes y adolescentes de Latinoamérica y el Caribe por las restricciones impuestas debido a la pandemia del COVID-19, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

De acuerdo con el informe, un buen porcentaje de los entrevistados admitió haber experimentado ambos estados y consideró que éstos tenían relación directa con la crisis económica que están atravesando provocada por la pandemia y que se estima no desaparecerá a corto plazo.

UNICEF explicó que para realizar su estudio, usó un sondeo rápido realizado por U-Report, una plataforma digital que promueve la participación de adolescentes y jóvenes en temas que les afectan.

La plataforma entrevistó a unos 8.444 adolescentes y jóvenes (de 13 a 29 años) en nueve países de la región, y la principal razón señalada por cerca del 30% de los participantes para experimentar depresión y ansiedad fue “la situación económica”.

Este último componente no solo es de preocupación para organismos como UNICEF, sino también para entidades financieras como el Banco Mundial (BM), que en su último reporte apuntó que “la crisis de la COVID-19 tendrá un impacto a largo plazo sobre las economías de la región” y que es probable que menores niveles de aprendizaje y de empleo “reduzcan los ingresos” a futuro.

La entidad financiera teme que “las secuelas de la crisis de la COVID-19 llevarán años en desaparecer si los países de América Latina y el Caribe no toman medidas inmediatas para impulsar un lento proceso de recuperación de la pandemia, con la pobreza en su mayor nivel en décadas”.

Mujeres más afectadas

UNICEF por su parte señala que uno de los grupos de mayor vulnerabilidad son las jóvenes, y estima que el 43% de las mujeres se siente pesimista sobre el futuro, frente al 31% de los hombres participantes.

Además, el estudio reveló que el 27% de las mujeres jóvenes sentía ansiedad y un 15% depresión en los últimos siete días previos al sondeo.

Voces de ayuda

Algo que genera especial preocupación para UNICEF y que considera es un llamado a las autoridades de salud de cada país, es que el 73% de los entrevistados afirmó haber sentido la necesidad de pedir ayuda en relación con su bienestar físico y mental.

Sin embargo, el 40% no pidió ayuda. “Este valor aumenta a 43% en el caso de las mujeres”, citó el organismo.

Redacción: Voz de América.

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