MANAGUA – Nicaragua es un país singular en Centroamérica. La pandemia lo ha demostrado. En las calles de su capital, Managua, donde habitan más de un millón de habitantes -de seis millones en total- existen pocos puestos médicos, hay hombres armados, aglomeraciones en lugar de distanciamiento social, muchos se quejan de la represión y pocas vacunas disponibles.

Un día a día en Managua difícilmente es normal. Las calles reflejan su crisis política que se inició en 2018, hace tres años exactamente. Los vendedores ambulantes cada vez son más comunes,  como lo son las patrullas policiales que merodean parques, iglesias, centros de compras y cualquier punto que pueda ser objeto de una convocatoria contra el gobierno de Daniel Ortega.

Pese a la pandemia, el gobierno del presidente Ortega mantiene un estricto y permanente despliegue policial en toda la capital.
Policías patrullan las calles en Managua, Nicaragua, agosto de 2021. [Fotografía: Houston Castillo Vado]

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Muchos dentro y fuera de Nicaragua han catalogado a Ortega como “dictador”, argumentando que conduce de forma autoritaria los destinos de la nación. Algunos se quejan de que la actual administración, lejos de llamar a que la ciudadanía extreme medidas para evitar los contagios de coronavirus, convoca eventos masivos como torneos deportivos y promueve festividades locales o religiosas, al margen de la iglesia.

 Dos mujeres pasan frente a un rotulo de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Managua. Foto Houston Castillo,
Mural muestra sonrientes al presidente Daniel Ortega y a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, en Managua, Nicaragua. [Fotografía: Houston Castillo Vado]

Fuera de los hospitales, nicaragüenses lucen preocupados y con apenas información sobre sus familiares enfermos o sobre la pandemia en general. Ni siquiera pueden protestar porque son detenidos de forma inmediata. Un panorama similar se aprecia en terminales de transporte público.

Las terminales de buses lucen llenas y la gente se aglomera debido a la falta de condiciones del transporte público.
Las terminales de buses lucen llenas y la gente se aglomera debido al insuficiente transporte público. Agosto de 2021. [Fotografía: Houston Castillo Vado]

Tampoco hay muchos medios que puedan contar sus historias porque algunos están bajo censura, otros bajo procesos judiciales y otros con imposibilidad de llegar a los centros de salud por temor a que sean asaltados por sujetos afines al gobierno.

En la avenida Bolívar, una de las principales de Managua, está lo que fue la sede del canal 100%Noticias, ahora tomado por la Policía. Han sido colocadas en el lugar banderas rojas y negras representativas del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). También en gran formato es visible una fotografía de la pareja presidencial que conforman Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo. En iguales circunstancias está el diario La Prensa, situado en la carretera Norte de Managua.

Varios medios permanecen tomados por la Policía, como La Prensa, 100Noticias y Confidencial.
Varias sedes de medios están custodiados por la Policía en Managua, Nicaragua, entre ellos el diario La Prensa, el canal 100% Noticias, agosto de 2021. [Fotografía de Houston Castillo Vado]

Otra imagen recurrente en las calles la conforman parte de los más de 100.000 desempleados que buscan la manera de sobrevivir a través de negocios ambulantes. Son el reflejo de lo que economistas han advertido como un problema que tiene pocas posibilidades de ser sostenible a largo plazo.

Un vendedor ambulante intenta obtener ingresos extras en medio del tráfico en los semáforos.
Un vendedor ambulante intenta obtener ingresos en medio del tráfico en Managua, Nicaragua. Agosto de 2021. [Fotografía: Houston Castillo Valdo]
Los "cambistas" de dólares también han extremado sus medidas para atender a los nicaragüenses que reciben dinero del exterior.
Personas dedicadas al cambio de dólares, conocidos como “cambistas”, se cubren la cara para protegerse del coronavirus en las calles de Managua, Nicaragua. Agosoto de 2021. [Fotografía: Houston Castillo Vado]
Una familia en el mercado Oriental cuida un negocio como forma de subsistencia en medio de la crisis política y la pandemia.
Una familia mantiene su negocio en el mercado Oriental. Lo que allí consiguen vender es su sustento de vida. Agosto de 2021. [Fotografía: Houston Castillo Vado]
Las clases siguen con normalidad en los colegios públicos de Nicaragua a pesar del aumento de casos de COVID19.
Los niños asisten a las escuelas mientras las clases siguen siendo presenciales a pesar de los riesgos de contagios por la pandemia del coronavirus. Agosto de 2021. [Fotografía: Houston Castillo Vado]
En el mercado Oriental, el más grande de Centroamérica algunas personas no usan mascarillas a pesar del aumento de casos.
Este el mercado Oriental, el más grande de Centroamérica. Agosto de 2021. [Fotografía: Houston Castillo Valdo]
Estudiantes y civiles transitan una calle transitada de Managua. Unos con mascarillas, otros no.
Estudiantes transitan por una céntrica calle de Managua, Nicaragua. Agosto de 2021. [Fotografía: Houston Castillo Vado]

Esperar minutos en los semáforos desde un vehículo es el retrato de la pobreza y el desempleo. Méndigos que esperan una ayuda de los conductores de vehículos, muchos también hastiados por el aumento desempleo y la crisis económica.

Muchos registran en los basureros en busca de alimentos u objetos útiles y otros van de prisa para conseguir un espacio en el saturado transporte público que colapsa en horarios “picos”.

Personas reciclan basura en una calle de Managua para luego venderla y obtener ingresos adicionales.
Personas toman objetos de un basurero en Managua, Nicaragua, que luego reciclan para obtener ganancias que les permitan sobrevivir en un país con más de 100.000 desempleados. Agosoto 2021. [Fotografía: Houston Castillo Vado]

Redacción: Voz de América.

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