Larysa abandonó Járkov, la segunda ciudad de Ucrania, hace tres días con su hija de 9 años y el trauma se observa en su rostro. Su nerviosismo sugiere que está sufriendo de estrés de guerra y también extraña a su esposo, que decidió quedarse luchar.

Su nombre significa fortaleza, pero su apartamento en un alto edificio en el escenario de algunos de los combates más brutales desde la invasión de Rusia no luce como un lugar muy fortificado.

Bombardeos de artillería cercanos e impactos de proyectiles y misiles en el edificio, ventanas rotas.

«A los rusos no les importa dónde hacen blanco. Nos refugiamos en el sótano”, dijo esta maestra de 34 años mientras esperaba el jueves para cruzar a Eslovaquia, desde donde se unirá a una abuela que vive en Lituania.

Su historia es parecida a la de muchos otros que han escapado de lo peor de los combates y han logrado alcanzar una seguridad relativa en el oeste de Ucrania, donde aún no ha llegado la guerra, o en un exilio muy lejos que nadie sabe cuánto durará.

Los que ahora sufren los bombardeos en Kiev, Járkov y Mariúpol (el puerto del sur de Ucrania en el mar de Azov que los rusos tienen rodeado), dicen que el ritmo y la intensidad de los ataques han aumentado en los últimos días, con grandes daños en los distritos residenciales.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió el jueves que “lo peor está por venir”, una evaluación que hizo después de una larga conversación con su homólogo ruso Vladimir Putin. Y la sombría predicción de Macron envía un sensación escalofriante a Ihor, quien intercambió mensajes de texto con la Voz de América desde su casa en Mariúpol.

Un edificio impactado por la artillería rusa arde en Kiev, la capital de Ucrania, el 3 de marzo de 2022.
Un edificio impactado por la artillería rusa arde en Kiev, la capital de Ucrania, el 3 de marzo de 2022.

«El cañoneo no se detiene”, dijo. “Nos estamos quedando sin alimentos y es muy peligroso salir a buscar más”.

El contacto con Mariúpol es difícil e intermitente, con el servicio de internet y telefónico que viene y se va. “Grozny” está en los labios de muchos ucranianos en la ciudad portuaria, en recuerdo de la destrucción casi completa de la capital de Chechenia a principios del siglo, cuando Putin era primer ministro a punto de suceder al presidente Boris Yeltsin.

Ellos dicen el intenso cañoneo demuestra que a pesar de lo que Putin dijo a Macron, que la invasión continuaba “de acuerdo a lo planeado”, el esfuerzo ruso para subyugar a Ucrania no está funcionando.

Esa percepción es compartida por analistas militares independientes, como Nigel Gould-Davies, del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos, en Londres.

Mapa de cómo se produce la invasión a Ucrania
Mapa de cómo se produce la invasión a Ucrania

“A medida que la situación se vuelve más volátil y menos predecible, una escalada es la única alternativa de Putin para proseguir”, dijo.

Según el analista, «Putin subestimó drásticamente la cohesión y la voluntad de resistir” y el presidente ruso “tiene todos los incentivos poner fin a la guerra lo más rápido posible”.

«Para ello tiene dos vías. La primera, que ya viene tratando, es ganar la guerra sin una drástica escalada. Pero el significado de una victoria es ahora menos claro que nunca. Aunque Rusia puede ocupar Ucrania a un gran costo humano, ningún régimen títere que instale será legítimo o estable. El aislamiento internacional de Rusia y su crisis doméstica se intensificarán”, explicó Gould-Davies.

“La segunda es reducir sus metas y negociar una paz que no implique un cambio de régimen en Kiev. Pero con la obsesión de Putin con Ucrania y lo que se ha jugado, esto sería un revés humillante que solo consideraría ante un peligro de supervivencia de su propio régimen”, añadió el analista.

En nueve días de invasión, las fuerzas rusas al parecer solo han capturado una ciudad, el importante puerto estratégico del mar Negro de Jerson, de 300.000 habitantes, donde Moscú afirma que controla los edificios del gobierno como parte de su esfuerzo para cortar el acceso marítimo de Ucrania, pero esto aún no está confirmado.

La captura de Jerson da a las fuerzas rusas acceso a Ucrania desde Crimea, que Rusia se anexó en 2014, y puede establecer un corredor terrestre que vincule a Crimea con las dos regiones separatistas en la región de Dombás. También permite a las tropas rusas estrechar el cerco a Mariúpol.

A mediados de semana, el alcalde de Jerson, Igor Kolykhayev, confirmó que las tropas rusas lograron entrar a la ciudad, pero aún hay reportes locales de combates esporádicos, aunque la torre de televisión local había sido tomada y los rusos ya estaban transmitiendo por la misma, dijeron locales que no podían recibir los canales ucranianos.

Funcionarios de la inteligencia ucraniana dijeron que las tropas rusas preparaban montar escenas de sus fuerzas recibidas como héroes con personas traídas desde Crimea como «extras».

“Cuando los rusos no pueden alcanzar sus metas, transmiten cobertura falsa por televisión”, dijo por Twitter el canciller ucraniano, Dmytro Kuleba.

Con la caída de Jerson, los analistas militares esperan que las fuerzas rusas ahora dirijan su atención al puerto de Odesa, la tercera ciudad de Ucrania, 100 kilómetros al oeste. Si logran capturar Odesa, Ucrania perderá su acceso al mar Negro.

Hacia el norte, las fuerzas rusas la están pasando peor, pero la atención está concentrada en una gran columna de blindados de unos 30 kilómetros en el norte de Kiev que no se ha movido tan rápido como muchos esperaban.

Funcionarios de defensa de EE. UU. y analistas militares independientes no están seguros de por qué la columna ha avanzado tan poco en los últimos días. Unos creen que se ha “estancado” por falta de combustible y suministros, y otros sugieren que las fuerzas rusas podrían estarse reagrupando antes de una ofensiva contra la capital ucraniana.

Redacción: Voz de América.

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