Un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas presentado ante el Consejo de Seguridad afirma que Corea del Norte está trabajando para garantizar que sus armas no puedan ser destruidas por ataques militares.

 

El informe surge cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió el «tremendo progreso» la semana pasada en sus relaciones con Corea del Norte y después que anunció la fecha de su segunda cumbre durante el discurso del estado de la Unión el martes. «Como parte de una nueva y audaz diplomacia, continuamos nuestro histórico impulso por la paz en la península de Corea», dijo el presidente.

 

El presidente Trump reconoció que «queda mucho trabajo por hacer» y fijó la fecha para su próxima reunión con el líder norcoreano, Kim Jong Un, del 27 al 28 de febrero en Vietnam.

 

La oficina presidencial de Corea del Sur dio la bienvenida a la noticia. «Esperamos que Vietnam sea el mejor lugar para escribir una nueva historia entre Corea del Norte y Estados Unidos», dijo el vocero presidencial.

 

El informe confidencial de EE.UU., publicado por primera vez por la agencia de noticias Reuters el lunes, encontró evidencias de que Corea del Norte está utilizando instalaciones civiles, incluidos aeropuertos, para el montaje y prueba de misiles balísticos con el objetivo de prevenir efectivamente los ataques de «decapitación».

 

Además, el informe de 317 páginas dice que Corea del Norte «continúa desafiando las resoluciones del Consejo de Seguridad a través de un aumento masivo de las transferencias ilegales de productos petroleros y carbón de barco a barco», lo que hace ineficaces las últimas sanciones de Estados Unidos.

 

Los monitores estadounidenses incluyeron en el informe evidencia de una transacción de petróleo prohibida por un valor de más de 5.700 millones de dólares.

 

El informe acusó a Corea del Norte de violar también un embargo de armas de Estados Unidos mientras trataba de vender «una amplia gama de equipo militar a grupos armados y gobiernos en el Medio Oriente y África».

 

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El informe agregó que Pyongyang también estaba involucrado en la venta de armas pequeñas y ligeras a Libia, Sudán y los rebeldes hutíes en Yemen.

 

Corea del Norte también continuó una tendencia al uso de ataques cibernéticos para «forzar ilegalmente la transferencia de fondos de las instituciones financieras y los intercambios de monedas criptográficas» para evadir las sanciones financieras.

 

Los hallazgos respaldaron las evaluaciones de inteligencia de Estados Unidos de que es poco probable que Corea del Norte elimine sus programas de armas.

 

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