Algunos con desencanto y otros con algo de esperanza comedida, recibieron los venezolanos los resultados de los comicios del domingo, en los que el oficialismo arrasó con 20 de las 23 gobernaciones del país, en unas elecciones que marcaron el regreso de la oposición.

“No voto por la desidia, por la falta seriedad de los políticos de oposición”, sentencia Gabriel Madera, un trabajador que vota en el Municipio Libertador, alcaldía de Caracas, donde el chavismo mantuvo el poder con su abanderada, la exministra y exgobernadora Carmen Meléndez.

Madera asegura que las elecciones fueron “más de lo mismo” y que la mayoría de los venezolanos están enfocados en trabajar y llevar “el pan a la mesa”.

“La masa del venezolano ya no cree en los políticos”, afirmó Madera. “Yo sigo con mis problemas y todo el mundo sigue con sus problemas”, agregó.

Una ciudadana que solo se identificó como Andreína, vendedora en un puesto de comida, dijo que ni preguntó ni escuchó comentarios sobre los comicios regionales. Tuvo que trabajar el domingo y, cuando terminó, cuidar de su hija, por lo que no participó.

Andreína dijo que “Dios quiera” que la elección pueda ayudar a superar la situación que vive Venezuela.

Eugenio Martínez, especialista en procesos electorales, dijo que estas elecciones «no van a cambiar mucho la dinámica de Venezuela».

«La emergencia humanitaria compleja va a seguir”, agregó.

La oposición venezolana obtuvo su triunfo más amplio en Zulia, el estado más poblado.

Manuel Rosales, exgobernador del estado entre 2000 y 2008 y fundador de Un Nuevo Tiempo, uno de los principales partidos de la coalición opositora, ganó holgadamente contra el aspirante oficialista a la reelección, Omar Prieto.

Katyuska Morán, residente de la capital regional de Zulia, Maracaibo, confía en que haya cambios en las políticas públicas de su localidad lo más pronto posible.

“Espero ver una gestión regional y local promoviendo la ciudadanía, sin sectarismos, donde servicios básicos como la recolección de basura funcionen”, dijo.

Morán votó el domingo porque “la abstención no resuelve nada”, afirmó. Pese a sus buenos deseos, teme que la situación social en Venezuela siga “igual” tras la elección.

“Este país ha sido destruido en lo mas elemental: su integridad, y reconstruir ese tejido llevará mucho tiempo”, agregó.

Sin embargo, las votaciones estuvieron marcadas por la abstención, cercana al 60%.

El politólogo Pietro Trepiccione interpreta esa cifra como reflejo de las decenas de miles de votantes que emigraron y de la no participación tradicional en este tipo de comicios.

Belkys Larreal, jubilada del sector público, dice haber notado “razones de peso” para quienes votaron y también para aquellos que se abstuvieron de participar. Su optimismo sobre posibles cambios en Zulia, en su ciudad, es prudente.

“Hay una supremacía que gobierna y es el centralismo. Estamos por ver cómo quedará el Estado con sus ingresos y si gobernará o será una mampara”, apuntó.

Cree que destrabar “el secuestro” de instituciones como el Banco Central o el Tribunal Supremo de Justicia es clave, más allá de ganar algunas gobernaciones.

Venezuela vive “una resaca” de carencias sociales y económicas, dijo la jubilada.

“Los males siguen igual. Internacionalmente, el termómetro dice que 60% del país se abstuvo y no reconoce ni a Maduro ni al CNE. Cuando comprendan que ir a elecciones amañadas nos perjudica, será diferente”, agregó.

Redacción: Voz de América.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here