El Índice de Precios al Consumidor en Estados Unidos aumentó en julio, aunque a un paso menor que en los meses anteriores, lo que en opinión de los expertos es una señal de alivio en medio de la recuperación económica de los estragos causados por la pandemia de coronavirus.

La inflación, por otro lado, se mantuvo históricamente alta, afectada por los trastornos en las cadenas de distribución que influyen en que la demanda sea mayor que la oferta al acelerarse la actividad económica.

El informe del Departamento del Trabajo divulgado este miércoles reflejó que los precios al consumidor (CPI) aumentaron 0,5% en julio, después de registrar un incremento de 0,9% en junio. En total, están un 5,4% por encima de las cifras del año pasado.

En una nota más positiva, el CPI subyacente, que excluye los volátiles precios de los alimentos y los combustibles, aumentó 0,3% en julio, después de avanzar 0,9% en junio.

Mientras tanto, los sectores clave de la economía tratan de reabastecer sus inventarios para reparar el desequilibrio entre la oferta y la demanda causado por la rapidez de la recuperación económica, pero todavía hay escollos.

Una escasez global de semiconductores, por ejemplo, mantiene restringida la producción de vehículos, lo que ha disparado los precios de los autos y camiones de uso.

La demanda sigue siendo alta también por reservaciones de hoteles, pasajes de aviones y materiales de construcción.

El presidente de la Reserva Federal, la entidad encargada de mantener a raya la inflación y asegurar una estabilidad de precios, insiste en que el aumento inflacionario es temporal, aunque admitió que podría mantenerse por más tiempo de lo esperado.

Para contrarrestarlo, ha sugerido que podría aumentar las tasas de interés de su nivel actual muy cerca de cero y liberar parte de su retención de bonos del Tesoro.

[Con información de AP y Reuters]

Redacción: Voz de América.

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