El último informe de la Naciones Unidas sobre el cambio climático no trae noticias alentadoras para América Latina y Centroamérica, donde, de no tomarse acciones urgentes, en los próximos años “se batirán récords de huracanes, se sufrían sequías severas, seguirá aumentando el nivel del mar y habrá más incendios”.

En el caso especifico de Centroamérica, el hambre afectará a unos 8 millones de personas.

El documento‘Estado del Clima en América Latina y El Caribe 2020’, considerado el más completo hasta la fecha, explica que las peores sequías en 50 años en el sur de la Amazonia y el récord de huracanes e inundaciones en Centroamérica durante 2020 son la nueva normalidad que le espera la región.

El documento, que contó con el trabajo de alrededor de 200 expertos en el tema, alerta de que en Centroamérica “los fenómenos meteorológicos extremos afectaron a más de ocho millones de personas”, debido al recrudecimiento de la carestía de alimentos en países que “ya estaban paralizados por crisis económicas, restricciones de COVID-19 y conflictos”.

La ONU cita que en Guatemala las condiciones climáticas han contribuido a la pérdida cercana al 80% de la cosecha de maíz y en México, el municipio de Cerritos sufrió una baja del 50% en las cosechas debido a la sequía.

Alerta roja y acciones

La investigación responsabiliza a la “intervención humana” del cambio climático, pero señala que aún se puede actuar, si bien es necesaria la cooperación regional e internacional.

Entre algunas de las acciones que han provocado la crisis se encuentran: la urbanización descontrolada, destrucción de ecosistemas, así como su relación con otros factores de riesgo asociados, como la pobreza, la desigualdad y la corrupción, entre otros, han empeorado la situación de las poblaciones más vulnerables.

“La muerte y devastación que resultaron de los huracanes Eta e Iota en Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, y la intensa sequía y la inusual temporada de incendios en la región del Pantanal de Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina, resaltan una vez más la necesidad de cooperación regional e internacional”,  dijo Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

La agencia de la ONU señala en su informe que la región requiere reforzar el monitoreo de las amenazas climáticas, fortalecer sus sistemas de alerta temprana; planes de acción temprana para reducir el riesgo de desastres y sus impactos

Sin embargo, la evidencia muestra que los sistemas de alerta temprana están subdesarrollados en la región, particularmente en América Central y del Sur.

Redacción: Voz de América.

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