NUEVA YORK – A medida que la ciudad de Nueva York se acerca al final de su confinamiento de casi tres meses para contener el coronavirus, las grandes protestas por la muerte de George Floyd amenazan los beneficios para la salud, mientras que los casos de violencia y saqueo han alarmado a los funcionarios.

Las primeras tres noches de protestas fueron en gran medida pacíficas, pero el domingo por la noche, tiendas de lujo fueron saqueadas en una zona del bajo Manhattan. El alcalde de la ciudad y el gobernador del estado acordaron conjuntamente imponer un toque de queda en la ciudad de 8.6 millones de personas a partir de las 11 p.m. del lunes hasta las 5 a.m. del martes. La presencia policial se duplicará en toda la ciudad.

«No podemos permitir que la violencia menoscabe el mensaje de este momento», dijo el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, en un comunicado. «Es demasiado importante, y el mensaje debe ser escuchado. Esta noche, para protegernos contra la violencia y el daño a la propiedad, el gobernador y yo hemos decidido implementar un toque de queda en toda la ciudad».

Además del saqueo, ha habido casos de manifestantes que se enfrentaron con la policía (les arrojaron botellas, ladrillos y otros objetos) y prendieron fuego a vehículos policiales. Se realizaron varios cientos de arrestos entre el viernes y el domingo por la noche. También hubo algunas instancias grabadas en video de policías respondiendo agresivamente. El sábado por la noche, oficiales condujeron dos vehículos contra una multitud de manifestantes.

Los manifestantes, que salieron a las calles de Manhattan y Brooklyn por miles, protestan por la muerte bajo custodia policial de George Floyd, un hombre afroestadounidense, en el estado de Minnesota, y piden el fin de décadas de discriminación racial e injusticia.

Pero a diferencia de las protestas masivas anteriores, estas manifestaciones tienen lugar en el contexto de una pandemia.

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