MARACAIBO, VENEZUELA – Una de sus primas, estudiante de periodismo, lo invitó en mayo de 2019 a grabar un video desde su barriada. Él, de solo 14 años, deslumbrado por la idea, improvisó un micrófono con materiales desechables que halló en su vivienda: una cajita de cartón de luces navideñas; cinta adhesiva transparente; dos bolsas plásticas; y marcadores multicolor.

Wilferson Rodríguez Ríos, venezolano, escribió entonces sobre cada una de las cuatro caras de su ocurrente creación la frase “noticia en vivo”. Luego, ante la cámara de un teléfono celular, se transfiguró en un reportero aficionado para contar las calamidades del barrio La Lucha, en Maracaibo, Venezuela.

“Gracias por el contacto. Vamos a recoger algunos de los testimonios de los habitantes de este sector. Escuchemos”, expresó, sonriente, vistiendo camisa blanca de mangas largas, mientras sostenía el micrófono contra su pecho.

Una vecina, Magalys, detalló las fallas del servicio de agua potable, las interrupciones eléctricas y “el hambre” que había en la barriada. “No hallamos qué hacer. Necesitamos que se acuerden del pueblo, que nos ayuden”, le dijo.

Wilferson posteó el video el 14 de mayo de 2019 en su incipiente cuenta de Instagram. Hoy, acumula 17.000 reproducciones. El comediante y actor venezolano Marko promovió en sus redes otra grabación del joven aspirante a periodista con un testimonio similar, que compartió un día luego. Ese material lo han visto ya 46.000 veces, mientras sus seguidores superan los 30.000.

“El micrófono es el protagonista de todas las entrevistas. A las personas, les conmovió que, a mi corta edad, estaba reportando y el micrófono de cartón”, cuenta Wilferson a la Voz de América en su vivienda, una casa de dos piezas y ladrillos de cemento gris pulido enclavada en una de las veredas de Las Luchas.

El aspirante a periodista, hoy de 17 años, saca el micrófono de un bolso deportivo para mostrarlo con orgullo, junto a otro, su sustituto, uno adaptable a su teléfono inteligente, de cable real para una transmisión fidedigna de audio.

“Dios me iluminó, porque no soy muy creativo en las manualidades. ‘Noticia en vivo’ fue el primer nombre de que se me vino a la mente”, cuenta, con fe.

Su intención original era que el nombre de su informativo estuviese en plural, “noticias”, pero el espacio no alcanzó para incluir la ese. “Desde ese 13 de mayo, me sigue acompañando”, dice, mirando risueño su ya desgastado equipo.

Sufrimiento compartido

Wilferson está sentado en una silla de plástico, cerca de la entrada-garaje del hogar donde vive junto a su madre, Rosana; su hermano menor, de cinco años; y su padrastro. Bajo una enramada de cables metálicos donde su familia tiende la ropa para secarla, descansan dos bicicletas con sus cauchos llenos de barro.

Las calles de La Lucha son eso: más de arena, piedra y humedad que de asfalto. A unos metros de su casa, un hedor revela un fluyente de agua verdosa que surca la barriada por varias cuadras. El joven lo ha reportado en una comunidad que parece hacerle honor a su nombre, siempre ahogada en dificultades.

“Sufro las mismas problemáticas de mi comunidad”, afirma, enceguecido por el sol, señalando cómo el riachuelo de cloacas cruza entre seis piedras y un tablón de madera que sus vecinos han colocado para poder pisar o saltar sobre él. Ese bote de aguas negras tiene al menos tres años afectando a su barriada, precisa.

Las problemáticas diarias de su vecindad son el eje de sus grabaciones. Los habitantes de Las Luchas confían en él para contar en redes sociales cómo el agua escasea, la electricidad suele interrumpirse o el gas doméstico falla.

Estos son los improvisados micrófonos que hizo Wilferson Rodríguez, un joven "periodista comunitario" venezolano, para cubrir las noticias de de su barrio, La Lucha, en Maracaibo, Zulia.
Estos son los improvisados micrófonos que hizo Wilferson Rodríguez, un joven “periodista comunitario” venezolano, para cubrir las noticias de de su barrio, La Lucha, en Maracaibo, Zulia. Foto: VOA.

Elizabeth Valbuena tiene 50 años viviendo en el barrio. Nunca había notado tanta atención en él como la que recibe desde diversas partes del mundo gracias a Wilferson. “Nos sentimos muy orgullosos por tenerlo a él aquí en el barrio detallando cada problema que tenemos nosotros aquí en la comunidad. Es algo bueno a favor de nosotros”, dice a la VOA la señora, de pelo cenizo, afable.

Wilferson camina por casas vecinas, entre cúmulos de fango, hasta llegar a un poste eléctrico que está a punto de ceder porque su base se ha podrido paulatinamente por un bote de aguas negras. “Allí sale uno de esos ductos y el agua se está ‘comiendo’ la parte de allá del poste. Puede ser fatal”, expresa, indicando cómo la parte inferior del tubo está erosionada y enverdecida.

“Personitas” de la televisión

Su pasión por el periodismo, detalla, la descubrió en aquella conversación de 2019 con su prima, estudiante de la Universidad del Zulia. La conversación surgió durante uno de los tantos cortes eléctricos que vivía su vecindario.

Aún recuerda cómo, mucho antes de grabar su primer video, acostumbraba a vocear frases propias de un presentador de noticias cuando caminaba a comprar una medicina para su familia o a hacer diligencias cerca de su casa.

“Iba hablando como un periodista, sin saber que eso era periodismo. Cuando iba caminando en ese trayecto de 15 a 20 minutos, afirmaba que iba a ser un político. No sabía qué era comunicación social o periodismo. Yo decía que eran las personitas que salen en la televisión”, confiesa, riendo.

Redacción: Voz de América.

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