La disparidad en el acceso a la atención médica y los problemas de salud entre diferentes grupos étnicos y raciales han sido objeto de atención y preocupación en Estados Unidos. Entre estos grupos, la comunidad hispana ha enfrentado una serie de desafíos significativos en términos de cobertura médica, enfermedades crónicas y expectativas de vida.

Uno de los aspectos más preocupantes es el acceso limitado a la atención médica entre los hispanos. De acuerdo con datos recopilados por la Oficina del Censo en 2020, los hispanos presentan el índice más alto de falta de seguro médico en comparación con otros grupos. Aproximadamente el 49,9 % de los hispanos carecen de cobertura médica privada. Dentro de esta cifra, se observan variaciones entre los subgrupos hispanos, siendo los puertorriqueños los que cuentan con el porcentaje más alto de cobertura médica privada, seguidos por los cubanos, mexicanos y centroamericanos.

Esta falta de acceso a la atención médica tiene consecuencias significativas en la salud de la comunidad hispana. Las barreras culturales y lingüísticas, junto con la falta de cuidados preventivos, agravan la situación y contribuyen a una mayor incidencia de enfermedades crónicas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, condiciones médicas como el cáncer, las enfermedades cardíacas, los accidentes, los derrames cerebrales y la diabetes son algunas de las principales causas de enfermedad y mortalidad entre los hispanos.

“La gente debe entender que hacerse chequeos médicos rutinarios y tener un diagnóstico temprano aumentan las posibilidades de salvar vidas y evitar la ruina económica”, explica Inés Rodríguez Gutzmer, vicepresidenta senior y jefa global de comunicaciones de la empresa aseguradora Aflac, en declaraciones a la Voz de América.

De hecho, esta compañía ha impulsado una campaña de concienciación entre la población para impulsar los controles médicos en Estados Unidos, precisamente para prevenir ciertas enfermedades. “Es un esfuerzo de poner en el frente de la gente la importancia de los chequeos médicos”, agrega al respecto.

Es importante señalar que el año 2020 trajo consigo un nuevo desafío en forma de la pandemia de COVID-19. Para los hispanos, esta enfermedad se convirtió en la principal causa de muerte ese año. Además, otros problemas de salud también afectan a la comunidad, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el asma, las enfermedades del hígado, la influenza y las enfermedades renales.

Según datos de Aflac, que es el mayor proveedor de seguros complementarios del país norteamericano, “el 25 % de la población hispana en Estados Unidos opta por no realizarse chequeos médicos de forma regular”, lo que puede suponer, a medio y largo plazo, un grave problema.

Uno de los problemas, como se mencionaba anteriormente, pasa por la “barrera idiomática”. “El idioma de las pólizas de seguro es el idioma de entender cómo funciona el seguro. Entonces, si tú combinas el no entender el inglés y encima pones la complejidad del tema de los seguros, ahí tienes una buena razón por la cual los hispanos prefieren no ir al médico”, agrega al respecto.

La salud materna e infantil también es un punto de preocupación. Los hispanos tienen tasas más altas de recién nacidos con bajo peso en comparación con los blancos no hispanos. Dentro de este grupo, los puertorriqueños enfrentan tasas particularmente elevadas de nacimientos con bajo peso, lo que plantea interrogantes sobre las posibles causas subyacentes y la necesidad de abordar esta problemática.

Para comprender completamente los desafíos en la salud de la comunidad hispana en Estados Unidos, es esencial considerar no solo los datos estadísticos, sino también los factores socioeconómicos, culturales y estructurales que contribuyen a estas disparidades. El acceso equitativo a la atención médica, la promoción de prácticas preventivas y la educación sobre la salud en comunidades hispanas son pasos cruciales para mejorar la calidad de vida y reducir las brechas en términos de salud en esta población diversa y vibrante.

Un problema agravado con la pandemia

Un informe firmado por los doctores Chiamaka Sonubi, Efren Flores y Lucy Spalluto, de la Asociación Médica Estadounidense (AMA, por sus siglas en inglés) subraya que “el impacto desigual del COVID-19 en la comunidad latina es una consecuencia directa de los desequilibrios sociales”.

Estos desequilibrios han acentuado la vulnerabilidad de las personas latinas ante la transmisión del virus y sus dificultades para mantenerse económicamente durante la pandemia global. El privilegio social se refiere a las ventajas y dominio que ciertos grupos obtienen en la sociedad, como resultado de factores como género, raza, orientación sexual, nivel socioeconómico y afiliación religiosa.

Las desigualdades sociales entre los latinos ha dado lugar a notables inequidades de salud durante la crisis del COVID-19. Este análisis destaca varios niveles de vulnerabilidad que impactan a la comunidad latina.

Estos niveles incluyen:

1. Tipos de empleo: Muchos trabajadores latinos, se vieron obligados a continuar trabajando en empleos esenciales fuera de sus hogares durante la pandemia, lo que aumentó su exposición al virus. La falta de opciones de trabajo remoto afectó particularmente a trabajadores en sectores de bajos salarios, donde las personas latinas están sobrerrepresentadas.

2. Educación y barreras lingüísticas: La comunidad latina enfrenta diferencias educativas y barreras lingüísticas que limitan sus oportunidades laborales. La falta de políticas de apoyo y programas que fomenten el progreso económico de los trabajadores de bajos salarios empeora esta disparidad.

3. Limitaciones financieras: Las familias latinas a menudo enfrentan dificultades económicas, con tasas de pobreza más altas que las de los blancos no latinos. La pandemia exacerbó las tensiones financieras, lo que llevó a algunas personas a elegir entre trabajar infectadas o quedarse en casa sin ingresos.

4. Factores sociales y condiciones de vida: Muchas familias latinas viven en hogares multigeneracionales, lo que dificulta el aislamiento y el distanciamiento social en caso de infección. Las condiciones de hacinamiento aumentan la vulnerabilidad al virus.

5. Afecciones médicas concurrentes: Los latinos a menudo enfrentan problemas de salud subyacentes, lo que los hace más susceptibles a casos graves de COVID-19. Las tasas más altas de hospitalización e ingreso en la UCI entre los latinos diagnosticados con COVID-19 ilustran esta vulnerabilidad.

Ante estas inequidades, la AMA señala que “es esencial reestructurar el sistema de salud estadounidense para abordar las necesidades de la comunidad latina durante y después de la pandemia”. Esto debe incluir medidas como:

– Fomentar la confianza con las poblaciones vulnerables.

– Mejorar la recopilación de datos sobre resultados de salud en grupos subrepresentados.

– Aumentar la financiación de la investigación en equidad de atención médica.

– Realizar cambios políticos para hacer que la atención médica sea asequible y accesible para todos.

– Ofrecer opciones públicas para el seguro de salud y ampliar la cobertura de Medicaid.

– Reducir los costos de atención médica para los consumidores.

– Proporcionar transporte para la atención médica no urgente y acceso a personal de salud local.

Con todo, recuerdan que “la reorganización del sistema de salud enfrenta el desafío de aplicar cambios profundos y duraderos”.

“Esto solo será posible si se abordan las estructuras de privilegio social arraigadas en la sociedad, se combate el racismo estructural y se superan las inequidades culturales y socioeconómicas en el acceso a la atención médica”, explican en un informe.

Redacción: Voz de América.

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