Una semana después de que un gran sismo y posterior tsunami devastaran la isla de Célebes en Indonesia, equipos de búsqueda continuaban sacando cadáveres de vecindarios destruidos completamente en la ciudad de Palu.

 

Historias de familiares llorando la muerte de sus seres queridos y de aquellos que colaboran con las búsqueda de los cuerpos están a la vuelta de cada esquina de las áreas devastadas.

 

Ichsan Hidayat contó cómo hallaron debajo de un mar de barro y escombros los cuerpos de su hermana y su hija de 43 días junto a su pecho, mientras la cifra oficial de muertos por el desastre supera los 1.500.

 

La agencia de desastres de Indonesia dijo que la cifra de muertos por el poderoso terremoto y tsunami aumentó a 1.649 con al menos 265 personas desaparecidas y que el número podría aumentar. La mayoría de los muertos se hallaron en Palu.

 

Hidayat no estaba en Célebes el viernes pasado cuando se produjo el terremoto de magnitud 7,5 que desató un fenómeno llamado licuación del suelo, que convierte el terreno en un turbulento lodazal.

 

El barrio de Petobo en el sur de la ciudad de Palu, donde su hermana Husnul Hidayat vivía con su hija Aisah, fue aniquilado. Los rescatistas que recuperaron los cuerpos le dijeron a Hidayat que encontraron a su hermana sosteniendo a su bebé.

 

“Hoy recé para que estén en un lugar mejor. Se merecen algo mejor”, dijo Hidayat a Reuters al terminar las oraciones del viernes en una mezquita en el centro de Palu, ubicada 1.500 kilómetros al noreste de la capital Yakarta.

Por su parte, el gobierno está considerando convertir las zonas devastadas en fosas comunes.

 

Las cifras de áreas más remotas, algunas aún aisladas por caminos destruidos y deslizamientos de tierra, recién se están conociendo, si es que llegan.

 

Nadie sabe cuántas personas quedaron atrapadas cuando el suelo de Petobo y sus alrededores literalmente se en un solo vecindario fueron tragadas y cientos de personas murieron.

 

Las casas fueron absorbidas por la tierra, destruidas y desviadas cientos de metros por el agitado barro. “La tierra era como una licuadora, mezclando todo a su manera”, dijo Hasnah, que tiene suficiente comida y agua pero está furiosa porque la operación de búsqueda y rescate en su área recién empezaba.

 

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La electricidad se restableció y algunas tiendas y bancos reabrieron, mientras la ayuda y el combustible estaban llegando. El vicepresidente indonesio, Jusuf Kalla, quien visitó la zona del desastre, dijo que la recuperación llevaría dos años.

 

Célebes es una de las cinco islas principales de la nación y, como las demás, está expuesta a frecuentes terremotos y tsunamis. En 2004, un sismo en la isla de Sumatra provocó un tsunami en el Océano Índico que causó la muerte de 226.000 personas en 13 países, incluidas más de 120.000 en Indonesia.

 

La ayuda humanitaria comenzó a llegar el sábado a la isla de Sulawesi en Indonesia que ha sido sacudida por unas 450 réplicas luego del sismo y tsunami de hace poco más de una semana.

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