Los consumidores alrededor del mundo están observando precios más altos en una amplia variedad de sus compras regulares, como resultado de los problemas en las cadenas de suministros que afectan a casi todos los productos y han disparado los costos de la energía a niveles no vistos en muchos años.

Esto significa que están pagando más por los alimentos, la ropa y los artículos del hogar, e incluso por compras mayores como autos, electrodomésticos y viviendas. El impacto lo sienten más las familias de bajos recursos, cuyos ingresos limitados a veces no les alcanza para la canasta básica.

Muchos economistas se preguntan si todo esto es realmente “transitorio”, como altos funcionarios en Estados Unidos afirman desde hace meses, o es el inicio de un período de crecimiento de precios más sostenido como no sucede en las grandes economías del mundo desde hace varias décadas.

En un testimonio ante el Congreso la semana pasada, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijo problemas “frustrantes” en la cadena global de suministros producto del fin de los confinamientos por la pandemia han extendido un período de inflación más largo del que él y otros jefes de bancos centrales esperaban.

Sin embargo, expresó su confianza en que todo se superará sin mucha intervención.

No hay mucho consenso

Algunos economistas, sin embargo, temen que la Fed está subestimando las fuerzas que están impulsando los precios.

“Hay muchas razones para pensar que esta inflación no es transitoria, que va a estar con nosotros por bastante tiempo”, dijo Desmond Lachman, miembro del American Enterprise Institute en Washington, a la Voz de América.

El precio del gas natural se ha triplicado este año en Europa y Asia. Incluso en Estados Unidos, donde normalmente hay un gran reserva de combustibles, los precios están aumentando por temores de que pueda haber una escasez en los meses de invierno.

El índice de inflación en EE. UU., que excluye los precios de los alimentos y la energía para minimizar la volatilidad, se ha mantenido persistentemente sobre la tasa anualizada del 3,6% desde el verano, muy por encima del 2% de los últimos años.

Mientras tanto, la Fed continúa manteniendo políticas que facilitar tomar dinero prestado a bajos precios, lo que muchos economistas creen que crea más presiones inflacionarias.

A pesar de ello, no todos están tan preocupados como Lachman.

Jonathan Wright, un profesor de economía de la Universidad Johns Hopkins, dijo a la VOA que coincide con Powell en que la solución de las trabas en la cadena de suministro aliviará el problema y no anticipa una inflación prolongada.

En parte, dijo, es que los bancos centrales, como la Fed, tienen una mejor comprensión de cómo y cuándo actuar contra los repuntes de inflación, como sucedió la vez anterior que EE. UU. enfrentó una gran crisis inflacionaria a finales de los 1970.

“La Fed está muy consciente del problema”, explicó. “Si la inflación sube más de lo debido el año que viene, la Fed ajustará rápidamente (la política monetaria) hacia finales del año”.

[Con información de Rob Garver, VOA]

Redacción: Voz de América.

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