Tras sufrir dificultades para contratar empleados para su tienda en Dallas, Balsam Hill finalmente abrió el 1 de septiembre. Pero al día siguiente, la empresa vendedora de árboles de Navidad tuvo que volver a cerrar cuando cuatro de sus cinco empleados renunciaron.

La razón de su descontento: Había que trabajar fines de semana. Se fueron y encontraron trabajo en otra empresa con horarios más normales.

Balsam Hill reabrió unas pocas semanas después con nueve empleados y con aumentos salariales de 3 dólares para 18 dólares la hora. Pero lo más importante, con una nueva estrategia de relaciones laborales: En vez de enfocarse únicamente en las necesidades de la empresa, se enfocará en negociar individualmente con cada empleado para crearles un horario ajustado a sus necesidades.

“Tenemos una situación en que la gente tiene donde escoger, pueden ir a trabajar donde quieran”, explicó Kendra Gould, estratega de ventas en Balsam Hill. “Ahora lo que hacemos es preguntar, ¿qué necesitas como empleado para que sigas contento trabajando aquí?”

Es así como hoy en dúa muchas empresas se están viendo obligadas a ceder en un aspecto que antes no era negociable: los horarios. Siguiendo el ejemplo de las profesiones especializadas, los que cobran por hora están exigiendo flexibilidad en sus horarios y en muchos casos, eso significa no trabajar más noches, feriados o fines de semana.

La tendencia ocurre en momentos en que el mercado laboral en Estados Unidos está apretado, lo que significa que hay abundantes ofertas y los candidatos se pueden dar el lujo de escoger. Había 10,4 millones de plazas abiertas en Estados Unidos a fines de agosto y 11,1 millones el mes anterior, la cifra más alta desde diciembre del 2000, cuando el gobierno empezó a llevar la cuenta. Al mismo tiempo, la cantidad de personas que renunciaron a sus cargos aumentó de 4 millones en julio a 4,3 millones en agosto.

Uno de los nuevos empleados de Balsam Hill es Rickey Haynes, quien a sus 62 años está retirado de su empleo de pastor en una iglesia bautista aunque ocasionalmente predica en la iglesia. Haynes cuenta que quiere un empleo de medio tiempo que no le exija trabajar los domingos, para poder seguir predicando en su iglesia. Balsam Hill está tratando de complacerlo.

“Fueron muy amables”, narró Haynes. “Trabajaré lo más pueda con ellos, hasta que no pueda trabajar más”.

Un estudio reciente de ManpowerGroup Solutions revela que casi 40% de los solicitantes de empleo en todo el mundo consideran los horarios flexibles como una de sus prioridades.

Las nuevas tendencias se están haciendo evidentes en los sitios web dedicados a la búsqueda de empleo.

SnagAJob.com reporta que la palabra “flexibilidad” aparece ahora en un 11% de los más de 7 millones de empleos ofrecidos, comparado con 8% a inicios de año. Al mismo tiempo, sin embargo, los horarios nocturnos en los restaurantes han aumentado pronunciadamente desde enero.

Instawork, una plataforma que conecta a empresas locales con empleados por hora, afirma que la velocidad en que las empresas podían llenar los turnos de fines de semana ha disminuido considerablemente entre enero y agosto, comparado con los horarios entre semana.

La tendencia surge justo en momentos en que las compañías se apresuran a contratar personal de cara a la época de compras decembrinas. Target Corp anunció hace pocos días que aumentará el sueldo por hora en 2 dólares para turnos de fin de semana o de feriado durante la época festiva. Y eso es aparte de la tendencia nueva de ofrecer bonificaciones y requisitos más flexibles en cuanto a pruebas de drogas y nivel educativo, condiciones que hasta ahora estaban ahuyentando a algunos candidatos.

Sumir Meghani, cofundador y CEO de Instawork, advierte sin embargo que esas concesiones no resuelven la causa del problema.

“El meollo del asunto es la flexibilidad”, dice Meghani, destacando que la cantidad de empleos en Instawork se ha multiplicado por ocho entre el inicio de la pandemia y agosto del 2021.

“Son momentos en que los trabajadores dicen, ‘No quiero trabajar fines de semana’, o ‘No quiero trabajar lunes, martes y miércoles porque no tengo a nadie que cuide a mi hijo, o porque la escuela sigue cerrada o le tengo miedo al COVID’”, añade Meghani.

Muchos de los empleados por hora, revela Meghani, están buscando la manera tener un mayor equilibrio en sus vidas, como lo hacen los que trabajan desde casa.

“El problema es que, por ejemplo, si eres un bartender, tienes que trabajar hasta las 2 a.m.”, señala.

Es decir, ciertos empleadores, por la naturaleza de sus empleos, no pueden hacer mucho para acomodar a los trabajadores, especialmente en una era en que el cliente exige productos o servicios a toda hora.

Radial, que administra las ventas por internet para compañías como Dick’s Sporting Goods y PetSmart, asegura estar tratando de ajustar sus horarios para ir acorde con las expectativas de sus candidatos en cada una de sus localidades. Últimamente ha estado aceptando los pedidos de dar horarios de lunes a viernes, o de solamente sábado y domingo.

Pero Sabrina Wnorowski, vicepresidenta de recursos humanos para Radial, advierte que es difícil satisfacer a todo el mundo debido a lo impredecible de las ventas durante la época navideña.

Lo cierto es que las personas de menores ingresos siempre han tenido que soportar horarios incómodos, particularmente en los sectores de comida y ventas minoristas, apunta Daniel Schneider, profesor de políticas públicas de la Escuela de Gobierno Kennedy en Harvard, cuyo Shift Project se enfoca en la desigualdad que sufren los trabajadores de ingresos bajos.

“Este no es un problema nuevo, y ya ha quedado demostrado las graves consecuencias que estos horarios tienen para los trabajadores y sus familias”, afirma Schneider, destacando que la inestabilidad en horarios lleva a la inestabilidad laboral. Eso a su vez causa pérdida de personal para las empresas, lo que a su vez tiene repercusiones para las mismas empresas y para sus empleados.

Al inicio de la pandemia, los trabajadores por hora sufrieron cuando negocios como restaurantes y tiendas por departamento se vieron obligados a cerrar. Y los empleados de negocios que no cerraron por ser esenciales, como los supermercados, se vieron abrumados por la demanda de productos de primera necesidad.

Cuando se recuperó la demanda en medio del éxito de la campaña de vacunación, las empresas como los restaurantes y las tiendas no se daban abasto y no alcanzaban a contratar suficiente personal. Y muchas personas que antes trabajan en esos sectores optaron por alternativas más remunerativas. Ello condujo a una escasez laboral que obligó a las empresas a modificar los empleos ofrecidos para hacerlos más atractivos.

La Asociación Nacional de Restaurantes revela que el 68% de los 4.000 establecimientos que examinó en septiembre habían reducido sus horarios. Un 45% de los restaurantes estaban cerrados en días que normalmente estaban abiertos antes de la pandemia.

Donald Minerva es propietario de Scottadito Osteria Toscana, un restaurante en Brooklyn, en la ciudad de Nueva York. Afirma que antes de la pandemia tenía 16 empleados que trabajaban a toda hora y que el restaurante estaba abierto seis días a la semana. Hoy en día, el restaurante tiene 14 empleados pero la mayoría no quiere trabajar turnos dobles, por lo que el local abre sólo cinco días a la semana, con horario reducido.

Minerva explica que el 70% de su personal es el mismo que antes de la pandemia y está dispuesto a trabajar 40 horas a la semana, pero que el resto son nuevos y están exigiendo mayor flexibilidad.

Para Minerva, eso significa que tiene que pasar más tiempo haciendo horarios y menos tiempo es otras prioridades, como crear estrategias para atraer clientela.

“Tengo que hacer acrobacias para atraer empleados y luego tengo que hacer más acrobacias para retenerlos”, afirma Minerva.

Redacción: Voz de América.

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