Todos los días durante las últimas dos semanas, aproximadamente 900 personas han muerto de COVID-19 en Estados Unidos. El recuento de casos se ha estancado en aproximadamente 20.000 por día.

Eso está por debajo del pico registrado a mediados de abril, cuando más de 2.000 morían y más de 30.000 daban positivo cada día.

Pero el progreso en el control de la epidemia se ha estancado.

Órdenes de quedarse en casa; cierre de restaurantes, bares y teatros, y la cancelación de grandes reuniones logró disminuir la propagación del coronavirus que causa la COVID-19.

En términos epidemiológicos, la curva se aplanó. Pero a medida que el país sale del encierro, la curva se mantiene estable, en un momento en que los funcionarios de salud dicen que debería inclinarse  hacia abajo.

Mantener la guardia en alto

El clima está funcionando contra el virus por ahora. El calor y la humedad del verano parecen disminuir, pero no eliminar, el riesgo de infección.

La tendencia se invertirá a partir de finales de agosto y septiembre. Las condiciones climáticas comenzarán a inclinarse a favor del virus, y comenzará la segunda ola esperada.

«Es muy importante durante la temporada de verano, cuando la estacionalidad nos beneficia, asegurarnos de hacerlo bien», dijo el profesor de ciencias de la métrica de la salud Ali Mokdad, del Instituto de Evaluación y Métrica de la Salud de la Universidad de Washington.

Eso significa que «mantenemos la guardia (en alto) y reducimos la circulación del virus al mínimo», dijo en una entrevista.

Sin embargo, gran parte de Estados Unidos está bajando la guardia.

Trabajadoras del Three-13 Salon, Spa and Boutique en Marietta, estado de Georgia, lavan el cabello a clientes durante la reapertura gradual de negocios y restaurantes, luego de la relajación de las restricciones. Abril 24 de 2020

Reapertura y rebrotes

Los 50 estados han comenzado a relajar las restricciones y reabrir negocios.

Al mismo tiempo, varios estados han visto aumentos en el número de casos nuevos.

Pero no todos los estados que han reabierto han visto un repunte. Los expertos no saben, por ejemplo, por qué los casos en Arizona se han disparado, mientras en Georgia se han estancado.

«De alguna manera, los estados que han reabierto y no han visto un resurgimiento están haciendo algo bien», dijo en una entrevista Joe Gerald, profesor asociado de administración de políticas de salud pública de la Universidad de Arizona.

«Si supiéramos qué es (lo que han hecho bien), entonces podríamos replicarlo en otros estados y quizás seguir adelante con nuestras vidas y causar el menor daño económico posible a nuestra economía», afirmó. «Simplemente no creo que lo tengamos todavía».

Usar una máscara

Las máscaras podrían ser un factor.

La evidencia sigue acumulando que pueden afectar significativamente las tasas de transmisión.

Usar una máscara es la «opción más simple y efectiva» para mantener bajos los números de infección, dijo el profesor de epidemiología de la Universidad de Harvard, Michael Mina, en una sesión informativa para periodistas. «No hay duda de eso».

Pero las máscaras, sí, las máscaras, se han convertido en un problema político.

Una encuesta reflejó que los demócratas tienen casi el doble de probabilidades que los republicanos de usar una máscara cada vez que salen de la casa.

Pruebas y rastreo

Para controlar la enfermedad, los funcionarios de salud pública deben saber quién la tiene. Después de un comienzo fallido, las pruebas de infección por coronavirus han aumentado en los últimos meses.

Pero la capacidad es irregular en todo el país. Los expertos sugieren que los estados están haciendo suficientes pruebas y que el 5 por ciento arroja resultados positivos, pero casi la mitad de los estados no han alcanzado ese umbral.

Cuando los pacientes dan positivo, los funcionarios de salud necesitan averiguar a quién más pueden haber infectado y también hacer que esas personas sean analizadas y aisladas. Las autoridades de salud pública pidieron un ejército de más de 100.000 rastreadores de contactos para hacer el trabajo.

A pesar de una ola de contratación en el último mes, «no estamos ni cerca de los niveles» necesarios, dijo la jefa de asuntos gubernamentales Adriane Casalotti, de la Asociación Nacional de Funcionarios de Salud de Condadoos y Ciudades.

Una trabajadora de salud inicia el proceso para usar una nueva prueba de detección de la COVID-19 basada en la saliva, en un punto de pruebas en Edison, Nueva Jersey, el 15 de abril de 2020.

Vacunas

En última instancia, se necesitará una vacuna para poner fin a la pandemia. Los científicos están compitiendo para producir una vacuna segura y efectiva a principios del próximo año, a un ritmo sin precedentes.

La Organización Mundial de la Salud cuenta con 10 candidatos actualmente en pruebas en humanos y 126 en estudios preclínicos. Una vacuna de la Universidad de Oxford está comenzando las pruebas. La empresa de biotecnología Moderna dice que comenzará su etapa final de pruebas el próximo mes.

Para que una vacuna esté disponible lo antes posible, varias compañías, con el respaldo de varios gobiernos y asociaciones público-privadas, están ampliando la fabricación antes de saber si alguna de ellas funciona.

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