A pocos meses de que se cumplan dos años de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara el coronavirus como una pandemia -con el consecuente impacto en nuestras vidas- la región asiste a otro reto: la variante ómicron.

El logro de la esperada inmunidad de rebaño, que cerraría el paso al COVID-19 en virtud de la vacunación de gran parte de la población, pareciera estar lejos de alcanzarse por factores diversos, entre ellos, el comportamiento de las vacunas, el desigual reparto de estas y las nuevas variantes.

Por eso, todo apunta a que lo más cercano sería poner bajo control la pandemia, que como concepto para la OMS, se declara cuando una enfermedad contagiosa se propaga rápidamente en una población determinada, afectando simultáneamente a un gran número de personas y países durante un periodo de tiempo concreto. En caso de propagación descontrolada, una epidemia puede colapsar un sistema de salud.

Llegado un momento de cierto control, lo que fue pandemia pasa a ser identificado como enfermedad endémica, lo que significa que la enfermedad persiste de una forma continuada o episódica en una zona determinada, sin que ello represente un caos para el sistema de salud.

¿Dónde estamos?

La alerta de pandemia sigue en pie. De hecho la Organización Panamericana de Salud ha recomendado prudencia a la hora de festejar la Navidad y aerolíneas en Estados Unidos cancelaron decenas de viajes este viernes debido al impacto de ómicron.

Médicos infectólogos consultados por la Voz de América insisten en completar los esquemas de vacunación, incluyendo las dosis de refuerzo, para evitar nuevos cierres y olas que puedan impactar, de nuevo, la cotidianidad y evitar otro colapso de los sistemas de salud.

Los expertos insisten en que la vacunación es la única opción, tanto para salvar vidas como para evitar la aparición de nuevas variantes.

“Cuando se vacuna no sólo se protegen ellos, sino protegen a los que están alrededor, llámese sus amigos, su familia o personas que pueden estar en un momento en contacto con ellos”, dijo a la VOA Carlos Arturo Álvarez, médico infectólogo, epidemiólogo, coordinador de estudios del COVID-19 ante la Organización Mundial de la Salud en Colombia y asesor del presidente Iván Duque en esta materia.

Álvarez señala que mientras haya un grupo de personas que no esté protegida, existe «un riesgo de que personas susceptibles se infecten y cuando la persona se infecta genera la posibilidad de aparición de variantes».

Henry Mendoza Ramírez, médico internista infectólogo y secretario general de la Asociación Colombiana de Infectología, dijo en entrevista con la VOA que es necesario vacunar a adolescentes, adultos mayores con comorbilidades e, inclusive, niños «para frenar cualquier aparición de variantes”.

Para el experto, es fundamental desvirtuar mitos como aquellos que señalan que las vacunas introducen un chip, causan esterilidad o generan complicaciones.

“Esta información que todos conocemos como la infodemia es clave que la controlemos”, dice Mendoza, al tiempo que hace un llamado a que la población se informe con fuentes claras y verídicas.

“El proceso de vacunación no es un proceso nuevo… existe hace muchos años… Ya lo hemos demostrado que, si vacunamos (…) más del 70 por ciento de nuestra población, disminuye de manera importante la circulación”, reitera el secretario general de la Asociación Colombiana de Infectología.

Para el doctor Álvarez, los aprendizajes en estos casi dos años de pandemia han sido muchos, incluso la desmitificación de medidas que no tienen mucha utilidad. Para él, aspectos complementarios de las vacunas son el uso de la mascarilla, el lavado de manos, la buena ventilación de espacios cerrados y el distanciamiento social.

El doctor Mendoza afirma que una medida clave sería exigir el carné de vacunación entre la comunidad.

¿Qué esperar con ómicron al acecho?

El doctor Mendoza explicó a la VOA que la nueva variante “ómicron no ha demostrado mayor virulencia con respecto a la variante delta, la predominante actualmente”.

“No se evidencia una mayor transmisibilidad. Sí una mayor facilidad de contagiarse, lo que nos alerta muchísimo, pero no se ha demostrado una mayor virulencia, una mayor mortalidad o una mayor complicación”. Sin embargo, dice que en los pacientes que sí tienen algunas comorbilidades es probable que se generen complicaciones.

Aciertos y desaciertos en la región

El doctor Álvarez explica que debemos tener cuidado con la comparación de los países, en cuanto al manejo de la pandemia, pues señala que depende la situación particular de cada país y resalta “la capacidad de resiliencia de la región”.

Para Álvarez, la mayoría de países están aumentando a una tasa importante la cobertura de vacunación, lo que cataloga como uno “de los logros de la región”.

Explica que la expectativa de vacunación en Argentina, Colombia y Brasil, hasta Perú, es parecida. Pero Chile tiene la mayor ventaja: “Es un ejemplo en el mundo su tasa de vacunación”. El doctor Mendoza coincide, y a la vez resalta de estos países el incentivo a la población para que logre la inmunización.

Álvarez también resalta el esfuerzo de obtener cama de cuidado intensivo y capacidad diagnóstica en países como Argentina y Colombia.

“No podemos comparar países de nuestra región con los países que tienen recursos ilimitados como pasa en Europa, solo para tener el contexto, en la compra de vacunas, por ejemplo”, aclara el asesor de la presidencia de Colombia.

En cuanto a los sistemas de salud, el doctor Álvarez explica que se ha mostrado la fragilidad de algunos de ellos y la fortaleza de otros. En este sentido, resalta el sistema de salud como el colombiano y el chileno.

“En este manejo la pandemia, la fortaleza del sistema salud, por ejemplo, ha permitido que las personas que se enferman realmente tengan muy poco gasto de bolsillo. ¿Qué es el gasto de bolsillo? Es que tanto la gente tiene que pagar por la atención y en eso, desafortunadamente en algunos países de la región, ese gasto es muy alto como el caso de Perú, de México”, dice el doctor Álvarez.

Para el coordinador de estudios del COVID-19 ante la OMS, a la hora de revisar el trabajo de los países hay que tener en cuenta qué tanta gente se ha contagiado y se ha vacunado.

En el caso del doctor Mendoza, aunque resalta las estrategias de vacunación gratuitas e intensivas en algunos países de la región y el acceso a las mismas, incluso en momento donde apenas se estaba conociendo la inmunización en el mundo, las desventajas están representadas en “la disparidad en accesar a la vacuna” y hace énfasis en el hecho de que algunos migrantes no pudieron acceder a la inmunización desde el comienzo del proceso, por ejemplo, en Colombia.

Las políticas públicas

Álvarez sostiene que los líderes en la región deberían conectarse tanto como sea posible para trabajar de conjunto en soluciones de alcance regional y local, donde la política y la ciencia deberían marchar juntas.

“Desafortunadamente en algunos países de la región cambiaron dos, tres, cuatro o cinco veces el ministro de Salud, por ejemplo. Creo que eso hace la diferencia esa continuidad y esa cercanía entre la parte técnica y la parte política que creo debe estar de la mano para situaciones como éstas que estamos viendo”, opina el doctor Álvarez.

Para el doctor Mendoza, se puede continuar con las medidas de prevención sin llegar a los cierres: “Tenemos que aprender a convivir con COVID-19 porque es la nueva normalidad que tenemos. No va a desaparecer. Hacer cerramientos intensivos de regiones no va a hacer que esto desaparezca”.

El secretario general de la Asociación Colombiana de Infectología también señala que “no hay que politizar la pandemia, (ni) que se deba manejar desde las campañas políticas”, pero sí es un tema “que debemos desde el Estado de gobierno”.

Sugiere que los gobiernos mantengan un diálogo con los productores de vacunas y de ese modo aprovechar las posibibilidades de producirlas en la región para que sean más económicas, hacer alianzas entre los países que tienen avances tecnológicos adecuados fundamentales con los productores de vacunas.

Entonces, ¿qué nos espera?

Este virus va a seguir, no se va a ir, dicen los médicos. “Lo que va a hacer es que cambiemos de una situación epidémica o pandémica a una situación endémica. ¿Qué significa esto? Que el virus sigue, pero ya no impacta a los sistemas de salud de tal manera que haya que hacer medidas extremas como los mismos confinamientos”, expone Álvarez.

Según la OPS, más de 100 millones de casos de COVID-19 se registraron en las Américas desde el inicio de la pandemia.

La variante ómicron ya se notificó en 18 países y territorios americanos: Argentina, Bermudas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guadalupe, Guayana Francesa, Islas Caimán, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, San Martín, y Trinidad y Tobago.

Redacción:  Voz de América.

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