COCHABAMBA, BOLIVIA – Médicos y vecinos de algunas ciudades bolivianas protestaron por la falta de infraestructura, insumos y otros materiales para hacer frente a la emergencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19.

Los manifestantes denuncian un abandono de las autoridades, mientras que el gobierno de la presidenta Jeanine Áñez asegura que hace esfuerzos para responder a la crisis.

La situación más compleja tuvo lugar en el Hospital del Tórax de La Paz, donde se suspendió la atención a los pacientes debido a que parte del personal se contagió y afirman que carecen de las condiciones para trabajar.

“(El centro médico) cierra sus puertas hasta que las condiciones sean óptimas para garantizar a nuestro personal y a los pacientes que acuden para ser atendidos. Deben existir las condiciones sólidas”, dijo el director del hospital, Edgar Pozo.

Por su parte, la presidenta Áñez aseguró que se están haciendo todas las gestiones para atender y mejorar el sistema de salud, incluso con ayuda internacional.

“Como esto de los respiradores y de los equipos de bioseguridad tan necesarios son una pelea mundial (…), tenemos la oferta del presidente (estadounidense, Donald) Trump de unos respiradores y se han comprometido que los primeros 100, por la demanda internacional nos van a llegar los primeros días de julio”, declaró Áñez.

Ante el incremento de los casos, varias regiones de Bolivia están considerando retornar a una cuarentena rígida. A este panorama se suma la presión política para que se convoque a elecciones tentativamente para septiembre.

Sin embargo, la presidenta Añez aseguró que “postergar uno o dos meses (los comicios) no le va a hacer daño a la gente”.

Bolivia registra hasta la fecha 19.883 casos confirmados de COVID-19 y 659 muertes, según las cifras de la Universidad Johns Hopkins.

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