El acelerado incremento de los muertos por COVID-19 en Bolivia puso en marcha la iniciativa de empresarios locales. La idea es sean trasladados con facilidad a los sitios donde los necesiten.

COCHABAMBA, BOLIVIA – Cuando el impacto de la pandemia empezó a mostrar su lado más dramático en China y Europa con miles de muertos, cuatro empresarios bolivianos temieron que en el país la situación también se agudizara y por eso decidieron incursionar en la fabricación de hornos crematorios móviles.

La tecnología, mano de obra y soporte técnico para este equipo es cien por ciento boliviano y después de haber concluido las pruebas, el prototipo está listo para ser producido en serie con una cantidad estimada de 10 a 15 hornos cada 20 día.

“Hemos desarrollado una nueva tecnología y en base a esto hacer frente a la pandemia en Bolivia con este incinerador portátil que puede ser trasladado de municipio a municipio o de hospital a hospital en coordinación con las autoridades que tienen que autorizar los permisos”, dijo Carlos Ayo, uno de los empresarios en entrevista con la Voz de América.

Los diseñadores y fabricantes de estos hornos aseguran que son una alternativa asequible para las personas y autoridades sanitarias.

En varias ciudades de Bolivia llegan cada día a los titulares las imágenes de los cuerpos sin vida en las calles y la desesperación de las familias por conseguir un espacio en el cementerio o acceder a los costos del sistema funerario.

Por eso, los crematorios móviles se presentan también como una alternativa más económica y efectiva ya que funciona conectado a garrafas de GLP o también conectado a gas natural. La cremación se realiza a 1.100 grados centígrados en un tiempo de 30 a 45 minutos., en relación con el sistema tradicional que toma entre dos y tres horas por cada cuerpo.

Según Ayo, el equipo cuenta con los parámetros medioambientales indicados y ya han recibido pedidos de algunas gobernaciones, municipios y también empresarios privados.

“Es la primera vez que se ha fabricado un horno incinerador portátil. Bolivia pone a disposición del mundo la capacidad de producción y el producto como tal. Estamos abiertos a escuchar ofertas de empresas interesadas en trabajar con nosotros y poder desarrollar masivamente para todo el mundo”, explicó el empresario boliviano.

La Paz asume medidas

Hasta antes de la emergencia sanitaria en el municipio de La Paz ocurrían un promedio de 12 entierros por día. La cifra se incrementó ahora a 75 funerales diarios. La Alcaldía ha aplicado algunas acciones para responder a la demanda del servicio de inhumación de cuerpos, y anunció que habilitará nuevos espacios para entierros en el Cementerio General y en otros terrenos que serán definidos.

“Se ha incrementado en un 500% el promedio de servicios que se ha prestado en el Cementerio General en comparación a todos los demás años pasados, esto quiere decir que hace 50 años que no se daba un caso similar”, dijo a la VOA el director de Empresas, Entidades y Servicios Públicos, Martin Fabbri.

También se están habilitando entierros en suelo, que está autorizado en el protocolo nacional vigente para manejo de cadáveres con COVID-19.

Mientras tanto, Bolivia afronta uno de los momentos más críticos con las protestas de los movimientos sociales afines al partido del expresidente Evo Morales, que establecieron más de 100 puntos de bloqueo en varias ciudades del país impidiendo el paso del oxígeno para la atención de pacientes con COVID-19.

La nación conmemora este 6 de agosto los 195 años de independencia, en medio de una fuerte convulsión social y con más de 85.000 casos de contagios y 3.385 muertes, según el Ministerio de Salud.

 

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