En una tienda de campaña en el centro de Gaza, una mañana temprano del mes pasado, Fida al-Toutah, de 31 años y madre de cinco hijos, estaba peinando el cabello de su hija cuando estalló una ráfaga de disparos.
«Mi madre nos gritó que nos tiráramos al suelo», recuerda su hijo Ezz, entre lágrimas.
El joven explica que solo se dio cuenta de que su madre había sido alcanzada cuando vio las manos ensangrentadas de su hermano menor, que permanecía aferrado a ella mientras las balas impactaban en la zona.
«Nuestra madre era tan amable y generosa. ¿Qué hizo mal?», se pregunta Ezz.
Fida murió el 21 de septiembre como consecuencia de una herida de bala en la cabeza.
Fida forma parte de las más de 1.400 personas que han muerto en Gaza por ataques israelíes desde el inicio del alto el fuego, el 10 de octubre del año pasado, según el Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás. Sus cifras son consideradas fiables por las Naciones Unidas.
La tregua permitió la liberación de miles de palestinos detenidos por Israel a cambio de los 48 rehenes restantes retenidos en Gaza.
El acuerdo también contemplaba el fin de la guerra desencadenada por el ataque liderado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, en el que unas 1.200 personas murieron y otras 251 fueron secuestradas.
Sobre el terreno, el alto el fuego supuso el fin de los bombardeos masivos israelíes, lo que proporcionó un importante alivio a la población y facilitó la entrada de ayuda humanitaria y suministros médicos.

Sin embargo, incluso durante la tregua, Israel ha continuado realizando ataques en Gaza prácticamente a diario. Solo en la última semana, más de 30 personas murieron, según las autoridades sanitarias gazatíes.
Israel sostiene que sus operaciones tienen como objetivo a miembros de Hamás y acusa al grupo palestino de seguir violando el acuerdo de alto el fuego.
«La tregua es una mentira»
«Todo esto (del cese al fuego) es mentira. Cada día hay disparos. Cada día hay muertos y el peligro acecha por todas partes», afirmó Ahed, marido de Fida.
En respuesta a las preguntas de la BBC sobre la muerte de la mujer, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) indicaron que no tenían constancia de ese incidente.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, el número total de muertos por ataques israelíes desde el comienzo de la guerra hace tres años supera ya las 74.000 personas.
Frente a la tienda donde murió Fida, su hermano Ibrahim mostró los agujeros que, según él, fueron causados por una ráfaga de disparos de las fuerzas israelíes.
«Esta tienda no es más que un trozo de tela. Imaginen que un vehículo militar llegó hasta aquí y abrió fuego indiscriminadamente», explicó.
«También había disparos desde el aire, desde drones cuadricópteros, dirigidos contra civiles desarmados».
Fida es el cuarto hermano que Ibrahim pierde desde el inicio de la guerra.

«Abandonamos nuestro barrio de Zeitoun para sobrevivir, pero la muerte nos sigue a todas partes», lamentó.
Desplazados una y otra vez
La familia se ha visto obligada a trasladarse en siete ocasiones distintas, sin encontrar un lugar seguro.
Según la ONU, la mayoría de los 2,1 millones de habitantes de Gaza ha sido desplazada múltiples veces durante el conflicto, y muchos viven actualmente en ciudades de tiendas improvisadas o en estructuras inseguras.
El mismo día que murió Fida, también falleció Ismail al-Bardawil, un adolescente de 14 años.
Murió en la zona de Al-Mawasi, en Rafah, al sur de Gaza.
Su familia aseguró a la BBC que fue abatido por disparos israelíes mientras pescaba junto a sus hermanos en el mar Mediterráneo, a unos 20 metros de la orilla.
Desde el inicio del alto el fuego, más de 300 menores han muerto en Gaza, según el Ministerio de Salud del enclave.
Las FDI afirmaron igualmente que no disponían de información sobre este caso.
La peligrosa «Línea Amarilla»
Tanto Fida como Ismail vivían cerca de la llamada Línea Amarilla, que separa las áreas controladas por el ejército israelí de las zonas bajo dominio de Hamás en el oeste de Gaza.
Las áreas cercanas a esta línea se consideran especialmente peligrosas debido a los frecuentes tiroteos de las fuerzas israelíes. Sin embargo, la escasez extrema de espacio deja pocas alternativas para desplazarse.
Antes de la guerra, Gaza ya era uno de los territorios más densamente poblados del mundo. Actualmente, la población se encuentra concentrada en menos del 40% del territorio que permanece bajo control de Hamás.
En esas zonas, el movimiento islamista mantiene un férreo control, reprime la disidencia y continúa reclutando combatientes.
En mayo de este año, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó haber ordenado ampliar hasta el 70% la superficie de Gaza bajo control israelí.
La arquitecta Amal Alabadla, que antes de la guerra residía en un apartamento confortable, vive ahora en una tienda de campaña junto a la costa.
«Cada vez que llueve, se inunda. Y cuando el viento sopla con fuerza siento mucho miedo porque la tienda puede destruirse o sufrir daños», explicó.
Fuente de la imagen,Amal Alabadla
Amal cría sola a sus dos hijos, Mohammed y Noah.
Su marido se encontraba fuera de Gaza cuando comenzó la guerra y, tres años después, todavía no han podido reencontrarse.
Los tres hermanos de Amal, que la ayudaban a cuidar de los niños, murieron en ataques separados antes de que entrara en vigor el alto el fuego.
«Durante el invierno, mi hijo sufre crisis epilépticas a causa del frío. A veces es muy difícil mantenerlo seco y abrigado», relató.
«Antes de la guerra tenía trabajo, casa y una vida normal. Luego todo se vino abajo. Ahora no tenemos esperanza, no tenemos nada. Solo intentamos sobrevivir día tras día, mantener a nuestros hijos vivos, limpios, sanos y alimentados».
Algunos campamentos situados en el interior de Gaza incluso han sido construidos por debajo del nivel del mar, lo que incrementa el riesgo de inundaciones.
Reconstrucción bloqueada
El acuerdo de paz firmado en octubre de 2025 debía abrir el camino para la reconstrucción de Gaza, pero las obras todavía no han comenzado debido al bloqueo de la segunda fase del pacto.
Israel mantiene un estricto control sobre los materiales y la maquinaria que pueden entrar en el territorio, alegando motivos de seguridad.
A principios de este año, el presidente estadounidense Donald Trump propuso un plan para el desarme de Hamás. Sin embargo, en agosto fue rechazado por Netanyahu, quien afirmó que no habría retirada militar mientras Hamás no estuviera «realmente» desarmado.
Fuente de la imagen,Getty Images
Por su parte, Hamás sostiene que la entrega de sus armas pesadas depende de que Israel ponga fin a «todas las formas de agresión» y retire sus tropas de Gaza.
El denominado Consejo para la Paz impulsado por Trump también ha planteado un plan de recuperación para Gaza valorado en US$2.450 millones.
No obstante, un año después del alto el fuego y tres años después del inicio de la guerra, muchos gazatíes como Amal dudan de que su situación vaya a mejorar.
«Estamos sufriendo y no nos permiten reconstruir», afirmó.
«No creo que nos estén diciendo la verdad cuando hablan de permitirnos reconstruir un futuro seguro para nuestros hijos».
Redacción: BBC News Mundo




