El club holandés PSV Eindhoven ficha al mexicano Erick Gutiérrez

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La ciudad de Eindhoven, en Holanda, le ha agarrado cariño a la bandera de México. Las últimas tres Ligas del equipo local, el PSV, han sido por influencia de mexicanos que, vistos desde los aficionados, son sus amuletos. Hirving Lozano ha sido quien ha puesto el ritmo al equipo desde la temporada pasada, esa euforia ha aumentado con el fichaje de otro de sus compatriotas, Érick Gutiérrez (Ahome, Sinaloa; 1995), por cinco años.

 

El fútbol de México ha crecido gracias al trabajo minero del club Pachuca. El conjunto ha dedicado, desde hace una década, especial atención en la captación de sus muchachos. Gradualmente han salido futbolistas de fuelle internacional como Héctor Herrera, capitán del Oporto, e Hirving Lozano. A ellos se les suma Erick Gutiérrez, un chico al que le bastaron pocos minutos en 2013 para pasar del campo de juveniles al de los mayores.

 

Gutiérrez creció en las calles de Los Mochis, en Sinaloa, una de las entidades rodeadas por la violencia que ha despertado la lucha entre grupos de narcotráfico. Cambió los guantes de box, deporte que practicaba como el resto de sus amigos, por un balón y decidió viajar al centro de México para ser centrocampista.

 

El entrenador que le acompañó en Primera División fue Enrique Meza, uno de los directores técnicos con mayor afinidad para encontrar talentos. En Pachuca ganó la Liga en 2016 junto con dos jugadores igualmente dotados: Lozano y Rodolfo Pizarro. Con menos de 21 años, Guti, como le dicen, se volvió el líder.

 

Juan Carlos Osorio, exseleccionador de México, le echó un ojo en cuanto llegó al país. Le convocó al equipo absoluto en 2016 junto con su colega Lozano, con quien festejaba goles al estilo del anime Dragon Ball, la serie que veían por las tardes. El colombiano le sacó provecho, aunque, no pudo ganarse un sitio por encima de Herrera, Andrés Guardado y Jonathan Dos Santos.

 

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Su recompensa, inesperada, fue la de ser incluido en la nómina preliminar al Mundial. Una lesión de Diego Reyes le cedió su lugar a la Copa del Mundo. Un suplente inesperado que no pudo jugar.  En esos días, Gutiérrez veía por la videollamadas a su hijo que recién había nacido.

 

Por videollamada también se hizo oficial su traspaso de Pachuca al PSV Eindhoven, a unas horas de la clasificación del equipo a la Champions League. “Ya me enteré que vienes a jugar con nosotros”, dice Lozano mientras sostiene el móvil con ambas manos. “¿En serio?”, dice entre risas Gutiérrez y cierra, “¡Ya por fin, por fin otra vez!”.